El Departamento de Atención al Personal,
nada más tener conocimiento de que un gran número de compañeros están afectados
por las bajas temperaturas nos ha enviado esta nota con el ruego de su
publicación, a lo que accedemos gustosos:
Desde el Departamento de Atención al Personal, siempre
al quite de cualquier contingencia, queremos brindarte de modo altruista
nuestro apoyo moral junto a una serie de útiles consejos que hemos
elaborado conjuntamente con nuestros técnicos de Seguridad e Higiene en el
Trabajo:
Querid@
amig@ que laboras en oficinas donde no se dispone de
calefacción (no vamos ahora a ponernos quejicas que ya somos mayorcit@s), es
conocido por tod@s que no hay nada más desagradable que tener frío.
Siete trucos para mantener el calor en el turno
Al levantarse: automasaje facial
¿Nuestro peor enemigo? Las
variaciones de temperatura, ese entrar y salir... Al masajearnos la cara,
estimulamos la microcirculación, otorgándole a la piel un efecto calorífico
antes de salir:
1- Frótate las manos una
contra la otra para calentarlas. Pon una en cada mejilla y masajéate suavemente
antes de subir hacia la frente. Pasa las manos por las orejas y bájalas por el
cuello. Hazte 5 repeticiones.
2- Masajéate las aletas de la nariz
efectuando pequeñas fricciones a uno y otro lado con ayuda del dedo corazón. Háztelo
de arriba hacia abajo. Termina siguiendo la línea de las cejas. Hazte 5 repeticiones.
3- Masajéate las orejas con
los dedos pulgar e índice mediante seis movimientos circulares. Hazte 5 repeticiones.
Al salir al exterior cubrimos
nuestra delicada cabeza pues, estemos o no estudiando, más de la mitad del
calor corporal se escapa por ahí.
Durante el día: masajear manos y pies
El brusco pasaje del calor al
frío (como pueda ser al entrar en la oficina) perturba nuestra
microcirculación. Para aclimatarnos al frío mimamos nuestras extremidades de la
siguiente manera:
4- Date un automasaje en los pies.
El calor se esparcirá por todo el cuerpo, sin importar que uses calcetines gordos
o medias hasta la cintura. Háztelo una o
dos veces al día para reactivar la energía. Así mejorarás la circulación (la
tuya, la sanguínea) y aliviarás las tensiones propias.
5- Cruza las manos (como en
tus ratos de descanso) y frótate una palma contra la otra. Cuando sientas
hormigueo, envuelve los dedos con una mano y masajéatelos.
Por la noche: el vientre y los riñones
bien calientes
Aunque estemos protegidos
debajo de la ropa, nuestro cuerpo necesita que lo calienten (es algo que tod@s
sabíamos sin haber estudiado). Existen dos zonas que necesitan una atención
especial: el vientre y los riñones.
6- El vientre necesita que lo
calienten porque acusa mucho el estrés del frío y eso puede provocar molestias.
Hacerlo es muy simple: pon las manos una encima de otra y colócalas debajo del
ombligo, luego gira en el sentido de las agujas del reloj. Hazte 5 repeticiones.
7- Para calentar los riñones,
zona de la energía vital, podemos golpear suavemente la parte inferior de la
espalda con el puño cerrado. Hacérselo 10
veces es suficiente para empezar a sentir que el calor invade la pelvis.
Querid@
amig@, si estás a turnos con otr@
compañer@, estás de suerte (apenas quedan turnos de dos) pues además de comentar con alguien sobre el
último artículo de El Observador Paralelo, podréis intercambiar todos estos suaves y agradables
golpes y masajes por toda vuestra pelvis humana hasta encontrar ese mutuo hormigueo
tan vivificante.
Esperando no tener que volver
a escuchar estas quejas, te recordamos que este Departamento está siempre a tu disposición.

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