Buenos días: me dirijo al órgano directivo de esta nueva revista alternativa agradeciendo su puesta en escena al mismo tiempo que le pregunto a dicho órgano de que coñete me están hablando cuando dicen LAA (La Agónica Agencia).
Dímelo, Jooo...pues creo, que para agónico yo que cuando la jodía agencia se creó en época de bonanza, mi nómina siguió lánguida como una marejadilla mientras que la de unos cuantos subía y subía intentando alcanzar el cirro, bajo el titulo de delegado o similar, y desconozco los apodos con los que se denominó la subida de aquellos que intentaban lo mismo con las nubes lenticularis.
Explícamelo, Jooo...pues creo, que para agónico yo que con esta mierda de agencia he visto como la plantilla de los de nivel bajito descendía y oscurecía hasta convertirse en niebla baja, mientras que no pocos rociones eclosionaban dando plazas de nivel altito que para lenguas normales resulta difícil de repetir sin tropiezo y para mentes claras, imposible de descifrar el objetivo de su nacimiento.
Cuéntame, Jooo... pues creo, que para agónico yo que todavía la muy golfa agencia se permite el lujo de señalar con el dedo del rayo destructor las plazas que deben desaparecer en sus tormentas mentales, en pro de una mayor eficacia...-según el sol iluminado de la agencia-, o de un cielo más lila, -no te jode - ,según el resto negro de los mortales…
Acláramelo , Jooo...pues creo, que para agónico yo que con la agencia de los huevones sufro estaciones automáticas de demora en la resolución de concursos, núcleos de conveniencia (no confundir con convección) en la adjudicación de comisiones de servicio y el aliento de la corriente del golfo bañando la puntuación en los concursos de méritos.....
Pero por favor ¿ de qué estamos hablando?...La muy ponderada, por mí, en este articulo, Agencia Meteorológica ha sido desde su creación un sinfín de: “hago lo que me da la ganita, lará lará larita”
y si el nuevo año y los nuevos aires no la manda a tomar por culito lará lará larito, mal pero que muy mal los bajitos lo vamos a pasar trian-lará-lalá.
Así que si al órgano directivo de esta revista no le importa, déjenme decir:
Que no agonice la agencia, que caiga fulminada, que para agónico ya estoy yo.
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